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En las fiestas formales hay tres estilos de animación
bien definidos. Por un lado están los disc-jockeys que sólo se limitan a
poner música, lo cual es muy fino y efectivo cuando el público ayuda,
pero ineficaz cuando la gente no es muy divertida.
En el otro extremo tenemos a los animadores que son capaces de presentar
todos los temas con autor e intérprete y hablan tanto que le sacan el
papel de estrella al homenajeado. Lo positivo, es que la animación gana
en continuidad pero lo negativo puede llegar a ser un posible dolor de
oídos para los invitados.
Nuestro estilo de animación encaja justo entre estos dos extremos. |
Consideramos que la locución es necesaria para romper el hielo para
crear determinados climas en la fiesta que a veces la música y las
luces por sí solas no logran fabricar. La presentación de los momentos
más importantes, el ingenio para transmitir distintas consignas durante
el baile, el anuncio de algún festejo y la palabra adecuada para que el
brindis tenga su tinte emotivo, por ejemplo, son cosas que ayudan para que
en la fiesta la diversión y el buen gusto, sean una constante.
Todo debe ser manejado en su justo término. No debe pretenderse un
protagonismo que no corresponde, ni tampoco manejar a la gente como
títeres. Así trabajamos nosotros. Nos adecuamos al gusto del cliente sin
apartarnos de nuestro estilo...
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Un estilo que nos ha caracterizado durante nuestra
trayectoria y que nos ha dado grandes satisfacciones, logrando el
equilibrio entre la buena música y las palabras justas y necesarias. |
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